
Existe evidencia del uso de paracaídas para descender de objetos fijos de por lo menos los últimos 900 años. Aunque la mayoría de los saltos fueron practicados desde el siglo 12, hoy día los Saltos BASE se realizan despegando sin una copa previamente inflada. Esto es, cualquier objeto inmóvil, vertical o colgante puede ser considerado saltable.

A finales de 1700 durante el siglo 19, los globos aerostáticos iniciaron el desarrollo del paracaidismo fuera de objetos fijos para luego hacerlo de aviones. Pero no fue sino hasta el siglo 20 cuando saltar de objetos fijos comenzó lentamente a tener auge siendo una extensión del paracaidismo. A inicios de 1900 se realizó un salto de un puente y un doble hizo un salto con línea estática desde la Estatua de la Libertad. Lo más cerca que se involucró para efectos militares saltar de objetos fijos se representó por sus propias torres de entrenamiento para paracaidistas, construidas poco después de la 2da Guerra Mundial. Es así que saltar de objetos fijos ha tenido solo aplicaciones civiles y deportivo.

Hay ejemplos grabados de saltos desde objetos fijos a principios de 1900. Franz Reichlet saltó desde la Torre Eifel en 1912; Fausto Vrancic realizó varios saltos en paracaídas en 1934 desde una torre dedicada a paracaidismo. Michael Pelkley y Brian Schubert saltaron la pared “EL Capitán” en el valle de Yosemite en 1966; y en 1976, Rick Sylvester saltó el Mt Asgard en Canadá para una secuencia de salto en la película de James Bond “The Spy Who Loved Me”, mostrando al mundo entero su primer vistazo al Salto BASE. Sin embardo, esos y otros incidentes esporádicos fueron experimentos, no una búsqueda sistemática para una nueva forma de paracaidismo.

Para los 60’s el paracaidismo desde aviones se desarrollo a tal punto que paracaidistas experimentados comenzaron a tomar más en serio saltar de onjetos no voladores. Se fueron incrementando los saltos de 1 por año, las personas emepzaron a realizar saltos calculados desde las paredes de los Dolomites Italianos, El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite, pozos petroleros, o inclusivo puentes. Desafortunadamente pocos de esos saltos fueron grabados y poco se sabe de ellos excepto que fueron realizados con paracaídas contemporáneos redondos variando los casos de éxito.
Finalmente, en la siguiente década, el Salto BASE comenzó a convertirse en un deporte con su propio derecho. En 1970, el paracaidista Ron Boyles, usando un paracaídas estándar Contenedor Surlups B-4 y una copa redonda Surplus de 28 piés, exitosamente saltó en caída libre desde el Royal Gorge en Colorado con 1,053 pies de altura. Después los próximos 2 años, Rick Sylvester realizo 3 saltos más desde el Capitán, está vez esquiando con una Copa triangular Thunderbow. Sylvester fue un esquiador experimentado y paracaidista novato que, en 1976, repitió un doblaje para una película de James Bond está vez con una compa redonda desde 3,600 pies en Mt Asgard en la Isla de Baffin en Canadá. Pero nunca, mejores paracaídas de forma rectangular fueron desarrollados en este tiempo, en 1975, Owen Quinn realizó un salto muy publicitado desde el aquel entonces 110 pisos New York World Trade Center usando una copa redonda. Pero en realidad eran los saltos de El Capitán con esquís que probaron ser el verdadero detonador de hacer popular el salto desde objetos fijos algunos años después.

Para 1977, un pequeño grupo de muy experimentados paracaidistas (algunos que también eran pilotos expertos en Hang Glider, y todos pioneros) se dieron cuenta que con las nuevas, copas rectangulares con alto desempeño en vuelo, el Capitán podría ser saltado repetidamente con buena consistencia en alcanzar la planicie de aterrizaje en lugar de estar aterrizando en piedras o árboles que ese encontraban debajo. Estos saltadores hicieron planes para saltar El Capitán el siguiente año. Las ideas finalmente fueron correctas y el concepto de saltar sin aviones se retomí y así se regresó a las raíces de usar objetos fijos para altura, como se había realizado hasta el siglo 18.